El título de mi blog cobró más sentido que nunca el Sábado 12, allá por el km 37 de los 101 kms de Ronda, cuando estando tirado a la sombra de un pequeño arbolito a la mitad de una cuesta de cojones y con una pájara descomunal, llamé a mi mujer con la voz entrecortada para decirle que lo dejaba y que no podía más, que la rodilla me tenía loco desde el km 15 y que el corazón me iba a estallar.
Recogiendo el dorsal |
El día anterior, a eso de las 18 de la tarde, llegamos Antonio, Falín y yo, con toda la ilusión del mundo a Ronda, pasando antes por nuestro cuartel general que habíamos montado en un pequeño pueblo en medio de la Serranía, situado a 9 kms de Ronda.
Allí, y después de unas cuantas caminatas para arriba y para abajo logramos encontrar el punto de la recogida de dorsales, bolsa del corredor y el pasaporte legionario.
Una vez hecho ésto nos dimos de nuevo otra pequeña caminata para entregar dos mochilas en unos camiones de la Legión, una mochila con ropa del Club y el frontal, que me la llevarían a un avituallamiento en el km 60, situado en un pueblo de paso llamado Setenil. La otra, con ropa de abrigo y los bastones para el avituallamiento en el km 77, situado en el acuartelamiento de la Legión.
Una vez cumplido con todos estos trámites nos dimos un paseo rápido y echar un vistazo por la zona de stands de material deportivo y de merchandising de la Legión para posteriormente, y tras tomarnos un pequeño refrigerio dirigirnos de nuevo a nuestra casa para empezar a preparar nuestra particular "cena de la pasta". El menú estaba compuesto de:
1ºplato: espaghettis con salmón y huevo
2ºplato: espaguettis con salchichas y tomate
Ya a la mañana siguiente, a las 7.30 de la mañana estábamos en planta los tres, para prepararnos, desayunar y salir para Ronda, donde teníamos que encontrar aparcamiento lo más cerca posible de la linea de meta y dirigirnos a pie hasta la salida.
La salida tendría lugar a las 11 desde el campo de fúbol de Ronda, teniendo que estar todos los corredores a las 10:15 dentro de él. Una vez dentro, algo de estiramientos, posicionarnos en un buen lugar para salir, y tras unas palabras del Coronel se da el cañonazo de salida.
No sé como contar de manera clara todo lo vivido pero, sólo diré que la carrera para mi tuvo dos partes.
Una vez hecho ésto nos dimos de nuevo otra pequeña caminata para entregar dos mochilas en unos camiones de la Legión, una mochila con ropa del Club y el frontal, que me la llevarían a un avituallamiento en el km 60, situado en un pueblo de paso llamado Setenil. La otra, con ropa de abrigo y los bastones para el avituallamiento en el km 77, situado en el acuartelamiento de la Legión.
Entrega de mochilas |
1ºplato: espaghettis con salmón y huevo
2ºplato: espaguettis con salchichas y tomate
Atracón de pasta |
La salida tendría lugar a las 11 desde el campo de fúbol de Ronda, teniendo que estar todos los corredores a las 10:15 dentro de él. Una vez dentro, algo de estiramientos, posicionarnos en un buen lugar para salir, y tras unas palabras del Coronel se da el cañonazo de salida.
Antes de la salida |
Km 15 |
La primera del km 1 al 42, donde no disfruté para nada de la carrera, es más, fue un calvario, especialmente a partir del km 15 donde la rodilla empezó a hincharse y la cintilla iliotibial empezó a hacerse cada vez más insoportable. Ya en el km 34, al paso por Arriate, la cabeza ya la tenía completamente fuera de la carrera, cada vez se me hacía más complicado trotar sin cojear y para colmo comenzaba una de las subidas más duras de toda la prueba con 300 mts de d+ para 3 kms, ya no podía continuar al ritmo de Antonio y Falín y como comenté al principio de la entrada, el calor era abrasador, las pulsaciones las tenía por la nubes y la pájara era bestial, todo ello como consecuencia del dolor de la rodilla. Paré, me senté con la mirada perdida en una piedra y como puse al comienzo, me dio por llamar mi mujer... fue mi mejor avituallamiento.
Como pude, llegué hasta el avituallamiento donde me esperaban Antonio, que me dio un ibuprofeno, y Falín. Allí les dije que necesitaba quedarme un buen rato para descansar y recuperarme, así que continuaron ellos para adelante. Los corredores caían como moscas, escuché a uno de protección civil pedir refuerzos porque tenían que evacuar a 45 tios... yo no sabía si unirme a la lista de espera.
Paré unos 15 minutos, la pájara ya se me había pasado, ahora sólo quedaba ver como respondía mi rodilla a un pequeño trote.... era imposible, me costaba trabajo hasta caminar. Ahi ya sabía que, por muchas ganas que le pusiera, a la pata coja no podría acabar la carrera, incluso llamé a mi hermano que iba a venir a verme para que me recogiera en el siguiente pueblo... casualidades que no me cogió el teléfono.
Un corredor se paró junto a mí y me ofreció una pomada antinflmatoria... Un km después, al paso por un camión de bomberos que echaba agua a los corredores para refrescarlos, volví a trotar poco a poco, y sorprendentemente, cada vez me sentía mejor y cada vez podía correr con más facilidad.... Ahí empezaron mis 101.... Estaba alucinando, pero a la expectativa.
Un corredor se paró junto a mí y me ofreció una pomada antinflmatoria... Un km después, al paso por un camión de bomberos que echaba agua a los corredores para refrescarlos, volví a trotar poco a poco, y sorprendentemente, cada vez me sentía mejor y cada vez podía correr con más facilidad.... Ahí empezaron mis 101.... Estaba alucinando, pero a la expectativa.
A partir del km 45 y ya pudiendo correr sin problemas mi táctica era clara. Había venido a correr con mis compañeros y a cruzar la meta con ellos y tenía que intentar alcanzarlos... pero sin volverme loco, era complicado, iban fuertes. La idea era la misma que planteamos desde el principio, andar en las subidas y llanear por debajo de los 6 min y sobre todo, perder poco tiempo en los avituallamientos para poder alcanzarlos.
Una vez llegado al el avituallamiento del Km 60, al paso por Setenil de las Bodegas, mi alegría fue inmensa cuando me encontré de nuevo a Falín y a Antonio haciendo estiramientos y a punto de emprender de nuevo la marcha. Yo tenía que cambiarme de ropa todavía, pues acababa de llegar, así que les dije que siguieran , para no cortarles el ritmo, e intentaría alcanzarlos más adelante. Una vez cambiado de ropa y calcetines, de nuevo pongo la velocidad de crucero en busca de mis compañeros, ahora sí disfrutaba...
Allá por el Km 65 logré por fin alcanzarlos, estaba super contento. No me lo podía creer, vi el cielo. Ni se me hubiera pasado por la cabeza, primero continuar, y ni mucho menos volver a correr junto a ellos en el caso de poder hacerlo. Ya me sentía ganador...
Los siguientes 12 kms hasta el cuartel de la Legión en el 77 fueron duros, la tarde ya caía y varios repechos como el de la subida a Chinchilla con casi 400 mts de d+ se hacían complicados, aunque yo me encontraba bastante bien. Antonio y Falín, ya con bastones, iban algo tocados, el primero con la uña del pie y el segundo con problemas musculares.
Ya sólo quedaban 7 kms de bajada brutal hacia el Cuartel donde me tocaba comer "algo" y coger algo de abrigo y bastones. Dos kms antes, me esperaba mi hermano Antonio.
Una vez en el cuartel comimos algo, bueno mejor dicho devoramos. Me tomé una taza de caldo, arroz, tres filetes, un perrito caliente.... y un donut, para de nuevo iniciar el último y más duro tramo de la prueba, los últimos 23 kms con repechos tan complicados como la subida a la ermita y por último, para acabar la famosa "cuesta del cahondeo", puerta de entrada a Ronda.
Fueron 23 kms criminales, los cuales hicimos casi en su totalidad andando. Las fuerzas andaban muy justas y el silencio en todos los corredores era protagonista, solo interrumpido por la música de los legionarios en los puntos de avituallamientos.
A falta de 10 kms Falín tiró para adelante y Antonio y yo nos quedamos juntos. El iba muy tocado del pie, pero sólo quedaba el último esfuerzo... subir como se pudiera a Ronda.
Finalmente y en un tiempo de 16h 43min, trotando a duras penas, conseguimos cruzar la linea de meta. Lo habíamos conseguido.... Eramos Cientouneros y teníamos nuestro "ladrillo".
Puesto 604 de 1877 llegados, con 823 abandonos. 140 de mi categoria. 2851 mts d+.
Más que satisfecho y más aún teniendo en cuenta que lo tuve todo perdido.
Son muchas emociones y sensaciones juntas, momentos duros y bonitos vividos, sólo, y en compañia de mis dos amigos, no sé si habré sabido contarlo como es debido, pero al menos se ha intentado.
Ahora toca descansar y recuperar muy bien para empezar de nuevo a dar guerra. Parece mentira pero ya estoy pensando en los 101 del año que viene.... y por supuesto bajar de tiempo.
Muchas gracias a todos los que me habéis apoyado y dado ánimos.
Ahora empieza para mí otro "reto", pero eso ya es otra historia....
Allá por el Km 65 logré por fin alcanzarlos, estaba super contento. No me lo podía creer, vi el cielo. Ni se me hubiera pasado por la cabeza, primero continuar, y ni mucho menos volver a correr junto a ellos en el caso de poder hacerlo. Ya me sentía ganador...
De nuevo juntos y con la ropa del Club |
Ya sólo quedaban 7 kms de bajada brutal hacia el Cuartel donde me tocaba comer "algo" y coger algo de abrigo y bastones. Dos kms antes, me esperaba mi hermano Antonio.
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A dos Kms del Cuartel |
Fueron 23 kms criminales, los cuales hicimos casi en su totalidad andando. Las fuerzas andaban muy justas y el silencio en todos los corredores era protagonista, solo interrumpido por la música de los legionarios en los puntos de avituallamientos.
A falta de 10 kms Falín tiró para adelante y Antonio y yo nos quedamos juntos. El iba muy tocado del pie, pero sólo quedaba el último esfuerzo... subir como se pudiera a Ronda.
Finalmente y en un tiempo de 16h 43min, trotando a duras penas, conseguimos cruzar la linea de meta. Lo habíamos conseguido.... Eramos Cientouneros y teníamos nuestro "ladrillo".
Puesto 604 de 1877 llegados, con 823 abandonos. 140 de mi categoria. 2851 mts d+.
Más que satisfecho y más aún teniendo en cuenta que lo tuve todo perdido.
Con mi medalla |
Son muchas emociones y sensaciones juntas, momentos duros y bonitos vividos, sólo, y en compañia de mis dos amigos, no sé si habré sabido contarlo como es debido, pero al menos se ha intentado.
Ahora toca descansar y recuperar muy bien para empezar de nuevo a dar guerra. Parece mentira pero ya estoy pensando en los 101 del año que viene.... y por supuesto bajar de tiempo.
Muchas gracias a todos los que me habéis apoyado y dado ánimos.
Ahora empieza para mí otro "reto", pero eso ya es otra historia....